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Fabada Asturiana en Pedregalejo: la receta que trajimos del norte

Hay platos que no necesitan presentación, solo respeto por la receta original. La fabada asturiana es uno de ellos: un guiso de cuchara que ha viajado del norte de España hasta nuestra terraza en Pedregalejo, sin perder un ápice de autenticidad por el camino.

Si buscas fabada asturiana en Málaga y quieres saber si merece la pena, aquí te contamos cómo la hacemos y por qué está en nuestra carta todo el año, no solo en invierno.

Un plato con siglos de historia detrás

La fabada es, junto al cocido, uno de los grandes platos de cuchara de la gastronomía española. Nace en Asturias como comida de labradores y mineros: contundente, calórica y pensada para aguantar jornadas duras de trabajo en el campo o en la mina. Con el tiempo, ese plato humilde se convirtió en bandera gastronómica de toda una región, y hoy es uno de los guisos más reconocidos y exportados de España.

Lo curioso de la fabada es que apenas ha cambiado. Sigue siendo, básicamente, lo mismo que se cocinaba hace generaciones: alubias, compango y paciencia. No admite atajos ni modernizaciones forzadas, y esa fidelidad a la receta original es precisamente lo que la hace especial.

¿Qué lleva una fabada asturiana de verdad?

La fabada es, en esencia, un guiso de alubias (fabes) cocinadas a fuego lento junto al compango: el trío de embutidos que le da su carácter. Sin compango tradicional, no hay fabada de verdad, por muy bien que estén las alubias.

Nuestro compango: chorizo, morcilla y panceta

En Baroja 2 respetamos el compango tradicional completo:

  • Chorizo asturiano, que aporta el punto ahumado y el color rojizo característico del caldo.
  • Morcilla, que da cremosidad y profundidad a cada cucharada.
  • Panceta, que aporta la grasa justa para que las fabes queden untuosas sin resultar pesadas.

Las fabes se cuecen a fuego lento durante horas, nunca con prisa. Es un plato que no admite atajos: el tiempo de cocción es lo que consigue que la alubia quede entera pero tierna, casi mantecosa, y que el caldo se espese de forma natural sin necesidad de ligazones artificiales.

Por qué la cocción lenta importa tanto

Una fabada mal cocinada se nota enseguida: alubias que se rompen y se deshacen, o al contrario, que quedan duras por dentro. El punto exacto está en un término medio que solo se consigue con tiempo y con vigilancia constante, casi artesanal, del punto de cocción. Es, literalmente, un plato que no se puede improvisar ni acelerar.

Un plato de cuchara, todo el año

La fabada no entiende de estaciones en Baroja 2: la tenemos siempre disponible, no solo cuando refresca.

Es habitual pensar en la fabada como un plato de invierno, pero en Pedregalejo tenemos clientes que la piden en pleno verano, después de un baño en la playa. Nosotros la mantenemos en carta todo el año, porque un guiso bien hecho no tiene fecha de caducidad.

Preguntas frecuentes sobre la fabada asturiana

¿La fabada es un plato picante?

No. Es un guiso de sabor suave y untuoso, donde el protagonismo lo tiene la calidad del compango y el punto de cocción de la alubia, no el picante.

¿Es un plato copioso?

Sí, es un plato generoso y contundente por naturaleza, pensado tradicionalmente para reponer fuerzas. Ideal para compartir mesa y sobremesa con calma.

¿Cuánto se tarda en preparar una buena fabada?

La cocción lenta de las alubias junto al compango requiere varias horas. Es, por definición, un plato que exige tiempo y no se puede improvisar de un día para otro.

¿Dónde probarla?

Nos encontrarás en Av. Pío Baroja 2, en pleno Pedregalejo, a pie de playa. Abrimos de miércoles a domingo, en horario de comidas y cenas. La fabada es un plato generoso, ideal para compartir mesa y sobremesa, y también puedes disfrutarla en nuestra terraza exterior si el tiempo acompaña.

Puedes ver el resto de nuestra propuesta gastronómica en nuestra carta completa, incluido nuestro cachopo, ganador del Premio al Mejor Cachopo de Andalucía.

Ven a probarla a Pedregalejo

Ver la carta completa
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